Vuelven a comenzar las clases en el Liceo de Monterrey. A pesar de mis esfuerzos por dormirme temprano, me desvele hasta las dos de la madrugada, creo que el miedo por no dormir temprano fue lo que me mantuvo despierto tanto tiempo con dolor de cabeza, claro que los 6 tacos de chilorio con queso y salsa me provocaron un fuerte dolor de estomago que ayudo a mi insomnio. Al llegar al colegio sentí una fuerza renovada, como cuando hueles el contact de tus nuevos libros al principio del año y te decides hacer todo con limpieza. Mi entusiasmo renovado fue destruido alrededor de las 11:30 de la mañana, la hora de nuestro descanso, la hora del derramamiento de sangre. Para poder contarles los sucesos de esta mañana, debo remontarme a varios meses antes, de esta manera me podran comprender mejor.
Eran mediados de Febrero, una mañana fresca, agradable. Me levante temprano de muy buen humor, desayune lo acostumbrado (nada pesado) y salí de mi casa con mi hermanita y mi mamá. Estaba medio nublado y el sol no había terminado de salir, lo que lograba una atmosfera de tranquilidad y paz. Creo que fui el primero en llegar al colegio, me sentçia totalmente sólo como en la pelicula de Exterminio donde la tierra es atacada por zombies. Decidí tomar el camino corto por el pasillo contiguo a las oficinas al lado del campo de futbol. Fue entonces cuando la vi, al principio no estaba seguro de lo que era, pero alcanzaba a distinguir un bulto con cola caminando a unos cuantos pasos de mi. Lo primero que pense, es que era una rata, pero cuando se detuvo y me acerque más a ella, me percate de su gran tamaño y cola. Segui caminando sin miedo, ¿por que le habría de temer a una rata del tamaño de un chihuahua?, además lo más seguro es que me tendría mas miedo a mi y saldría corriendo, pero no fue así. Paso a paso me acerque mas y mas, pronto huira asustada, estoy seguro. No fue hasta que me encontre a centimetros del animal que decidí detenerme. Por un momento me quede paralizado sin saber que hacer, pero no fue necesario de hacer nada, ya que la criatura se dio la media vuelta y me volteo a ver a los ojos, en ese momento supe de que se trataba de uno de los tlacuaches del Liceo que suelen ser perseguidos por todos los alumnos. Sentçi la mirada del tlacuache viendome directamente a los ojos y por un momento logre ver que me sonreia, entonces le devolví la sonrisa, el tiempo se detuvo, nos convertimos en amigos. Después de nuestro pequeño encuentro, Rita (asi la nombre, como la mala de power rangers) dio media vuelta y se escabullo por debajo de los lockers. Nuevamente comence mi caminata al salón, pero ahora tenía una ancha sonrisa en mi rostro.El tiempo pasó, pero su recuerdo permaneció grabado en mi. Pueden llegar a pensar que estoy exagerando, pero no es así, sólo pretendo que comprendan la gravedad del asunto. Bueno, volvemos al día de hoy. Han pasado las primeras dos horas sin ninguna novedad y total normalidad. Al regresar al aula después del descanso, noté que todo el grupo se reunía en la parte trasera para admirar una caja en el suelo. Llevado por mi curiosidad, me acerque para ver mejor el contenido de la caja y noté que se trataba de un tlacuache bebé, al parecer un compañero había encontrado una mascota para el salón y todos nos encontrabamos facinados. Al finalizar Frances, salimos al segundo receso junto con el tlacuachito que ansiaba un poco de aire fresco. El calor bochornoso me estaba sofocando, así que lo único que vi del primer atentado fue el cuerpo del tlacuache pegar con fuerza la pared a escasos metros de mi, de hecho creo que era el que mas cerca vio el impacto, aunque todo pasó tan rapido que sólo recuerdo cuando reboto con su cabeza en el suelo. Retorciendose del dolor me volteo a ver y me recordó a Rita, tan inocente, eso sólo empeoro todo ya que me voltie y vi a mis amigos reirse mientras corrían para volverla a agarrar de la cola. A partir de ese momento deje de pensar claro, todos se reian y gritaban "lanzala otra vez!... vamos" mientras yo sólo decía "que les pasa!... tienen problemas ¿lo sabían?" pero nadie me oia. No se quien el que tuvo la idea, pero decidieron lanzar al tlacuache para que alguién mas lo pateara, y después de varios strikes, salió surcando el cielo para aterrizar en el techo y dejo de moverse, pensé que todo había terminado, que torpe fui. Para ese momento la mayoria del salón ya se había reunido en la explanada y esperaban a que lanzaran de regreso el cuerpo del tlacuache. Comenzaron a lanzar a Humberto una y otra vez para ver que pasaba. Primero le sangró la cola ya que de ahi lo agarraban, al quinto lanzamiento, un ojo salió volando y en su lugar surgió una bolsita de sangre que le colgaba. Al parecer los lanzamientos se convirtieron aburridos, así que con la ayuda de un gran palo, comenzaron a batear al ya mutilado tlacuache. Después de varios gritos de admiración al verlo volar, la quijada se le disloco mostrando tejidos rojos. Pense que había sido suficiente, pense que todos se irian con nauseas, pense que eso era todo, pense mal. Las risas continuaban, era como si ya nadie pensara que seguía siendo un animal. Con un pedazo de vidrio cortado comenzaron a realizar una "autopsia" mientras que otros grababan y tomaban fotos. Cuando terminaron de abrir todo lo que se podía, dejaron caer un gran block que ocasionó un sonido de "splat" y como si no fuera suficiente, empezaron a saltar sobre el block como si fuera un juego. Retiraron el block para dar a ver un bulto de tripas con pelos sin forma especifica. Para terminar lo patearon un poco más y le prendieron fuego con un desodorante en spray que convirtio al bulto en una bola negra.
Creo que todos fuimos responsables de lo que pasó, además yo no hice nada para detenerlos, así que no me puedo quejar. Fue como si por un momento ya nadie pensara en el tlacuache y todo fuera ficticio, como en una pelicula. Supongo que hay que aprender alguna lección de esto. Solamente lamento no poder informarle a Rita sobre lo que le paso a Humberto, creo que si me la vuelvo a encontrar no voy a ser capaz de verla a los ojos.
P.D. No es el primer ni último tlacuache que muere despiadadamente a manos de estudiantes del Liceo. A lo mejor es por que da cierto placer de poder sobre una vida que, al final de cuentas, no acarrea tanta culpa. Era sólo un tlacuache, decían, se equivocan, era Humberto.