De traumas
Es muy común, para todos, oir hablar sobre los traumas infantiles y como nos afectan mas adelante en nuestras vidas, pero nadie habla de los traumas juveniles.
Supongamos un caso hipotetico:
Un hermosos joven, de digamos 16 años paroximadamente, baja en la noche a prepararse un sandwich. Prende las luces de la cocina y saca todos los componentes del emparedado, desde el jamon, hasta las papas. En el momento que dicho hipotetico jóven, saca el pan de su bolsa, se da cuenta, con mucho horror, que entre las rebanadas que cogió con sus manos, se encuentra una sucia, rastrera, horripilante, escalofriante y babosa cucaracha. No hablaremos de la reacción del jóven, ya que sería normal que diera un grito agudo. A partir de esto, se entiende que se cheque el pan tres veces antes de abrirlo y que se tenga cierta repugnancia hacia las otras cucarachas que ningun mal le han ocasionado.
Con todo esto, se puede concluir que el hipotetico jóven sufre de un trauma juvenil que se puede llegar a quitar con mucha terapia y paciencia.
Supongamos un caso hipotetico:
Un hermosos joven, de digamos 16 años paroximadamente, baja en la noche a prepararse un sandwich. Prende las luces de la cocina y saca todos los componentes del emparedado, desde el jamon, hasta las papas. En el momento que dicho hipotetico jóven, saca el pan de su bolsa, se da cuenta, con mucho horror, que entre las rebanadas que cogió con sus manos, se encuentra una sucia, rastrera, horripilante, escalofriante y babosa cucaracha. No hablaremos de la reacción del jóven, ya que sería normal que diera un grito agudo. A partir de esto, se entiende que se cheque el pan tres veces antes de abrirlo y que se tenga cierta repugnancia hacia las otras cucarachas que ningun mal le han ocasionado.
Con todo esto, se puede concluir que el hipotetico jóven sufre de un trauma juvenil que se puede llegar a quitar con mucha terapia y paciencia.

2 Comments:
pido ser uno de los dos lectores ok?
Bienvenido al Refugio...
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